Tragedia sin precedentes en Ceuta

La ciudad autónoma española de Ceuta vive la peor tragedia migratoria de su historia reciente tras la entrada masiva de 60.000 migrantes, principalmente marroquíes, que en su mayoría intentaron cruzar a nado y no lograron llegar a tierra. Las autoridades han debido habilitar con urgencia el antiguo Hospital Militar de Ceuta, cerrado desde 2018, como una macro morgue para almacenar los cuerpos de las víctimas. Se confirmaron 88 fallecidos, cifra que podría aumentar incluso a un centenar cuando se incluyan los cuerpos en la zona marroquí.

Contexto y respuesta de Marruecos

El gobierno marroquí atribuyó la crisis a una combinación de factores, incluyendo la actividad de redes de tráfico de personas y la desinformación causada por una reciente sentencia del Tribunal Supremo español sobre las “devoluciones en caliente”. El Ministerio del Interior marroquí señaló que el episodio no fue espontáneo sino resultado de una explotación malintencionada del espacio digital y la difusión de información engañosa que alimentó la convicción de que no habría deportaciones inmediatas. Rabat confirmó 11 muertos, 10 de ellos por ahogamiento, y colabora con España para determinar el número exacto de víctimas.

Incitación en redes sociales

Según 'El País', la avalancha fue impulsada por un estallido espontáneo en redes sociales que difundió el mensaje de que la frontera española estaba abierta y era posible cruzar sin documentos. A mediados del jueves, los jóvenes marroquíes comenzaron a movilizarse masivamente hacia Ceuta, equipados con trajes de neopreno y otros accesorios para el cruce del mar, guiados por indicaciones detalladas para evitar zonas de alta vigilancia policial.

Falta de alerta oficial en España

El delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez, aseguró que no recibió información previa sobre el ingreso masivo que se vio solo cuando comenzó a ocurrir. El ministro del Interior español, Fernando Grande-Marlaska, confirmó la ausencia de informes que indicaran una posible llegada masiva el 30 de julio.

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Sin embargo, fuentes de inteligencia militar y civil indicaron al medio 'The Objective' que el Ejecutivo español sí conocía la posibilidad, especialmente relacionada con la fiesta del Trono marroquí, y desestimó sucesivas advertencias sobre el aumento de cruces previos, que fueron interpretados como pruebas por Marruecos antes de la avalancha definitiva.

Respuesta insuficiente en la frontera

Las fuerzas de seguridad españolas en el Tarajal fueron rápidamente superadas por el flujo de migrantes. La Guardia Civil y la Policía Nacional no pudieron evitar la entrada irregular y solo asistieron a los heridos. Fuentes de inteligencia lamentaron que el ejército no fuera movilizado de inmediato, pese a contar con guarniciones preparadas en Ceuta y Melilla y la capacidad para actuar sin demoras políticas.

Rol controvertido de Marruecos

Fuentes marroquíes en Francia sugieren que la operación masiva no fue solo obra de mafias o fallas en vigilancia, sino maniobra política dirigida por Fouad Ali El Himma, consejero cercano al rey Mohamed VI. Esta acción buscaría debilitar al gobierno del primer ministro Aziz Akhannouch y reforzar el control estatal, especialmente ante las próximas elecciones legislativas. La avalancha coincidió con el discurso de Mohamed VI sobre estabilidad y progreso, con una imagen política contrastante con la realidad en la frontera.

Espionaje e intervención de inteligencia

El diario 'El Español' reveló que agentes de inteligencia marroquíes estaban infiltrados entre los migrantes que ingresaron irregularmente a Ceuta, detectados por el avanzado sistema de videovigilancia español. La Guardia Civil considera esta acción parte de una “guerra híbrida”, con el objetivo de supervisar la operación y obtener información directa sobre la respuesta española. Fuentes de inteligencia destacan la amplia red de informantes de Rabat en barrios y ciudades, imposibilitando ignorar movimientos masivos migratorios.

Reacciones políticas en España

La oposición española ha responsabilizado a Marruecos por la crisis. Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, calificó el episodio como una prueba y advirtió que esta situación podría repetirse y agravarse, cuestionando el agradecimiento del gobierno español hacia Marruecos. Santiago Abascal, líder de Vox, describió la avalancha como un ataque a la soberanía española, definiéndola de hecho como “un acto de guerra”, responsabilizando directamente a Marruecos y criticando la gestión del presidente Pedro Sánchez.

Según La Tercera.